“El camino de Santiago”, una mirada de Fernando Krichmar a la obra de Santiago Àlvarez

“El camino de Santiago”, una mirada de Fernando Krichmar a la obra de Santiago Àlvarez

“El camino de Santiago”, una mirada de Fernando Krichmar a la obra de Santiago Àlvarez
(foto: paloma garcía)

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SANTIAGO ALVAREZ FUE UNA FIGURA PARADIGMÁTICA DEL CINE DOCUMENTAL CUBANO QUE ARRANCÓ EN TIEMPOS DE LA REVOLUCIÓN DE 1959 Y AHORA ES EJE ARGUMENTAL DE “EL CAMINO DE SANTIAGO: PERIODISMO, CINE Y REVOLUCIÓN EN CUBA”, DEL ARGENTINO FERNANDO KRICHMAR.

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El filme, estrenado el último jueves por Doca en los Espacios Incaa, repasa la obra de Alvarez (nacido en 1919 y fallecido en 1998) a partir de la mirada de los actuales cineastas cubanos que hacen frente al género con eje en la realidad presente, con la perspectiva que permite la experiencia.

En diálogo con Télam, Krichmar, recordado por sus anteriores “Diablo, familia y propiedad” y “Seré millones, el mayor golpe a las finanzas de una dictadura!, repasa cómo descubrió la obra de Santiago Alvarez y cuál fue el aporte del cineasta al género desde los últimos tiempos y con en medio de una nueva coyuntura.

-¿Cómo aparece la obra de Alvarez en tu vida?

-En los 90 nos formamos como cineastas en la búsqueda de los rastros de aquellos que habían usado el cine como arma de contrainformación en los 60 y 70 así llegamos a la obra de Raymundo Gleyzer y a partir de eso casi naturalmente dimos con la experiencia del Icaic y la tremenda obra documental de Alvarez.

Pero más allá de estos clásicos, lo que más nos “arrebató” fue vivir en Cuba y tomar contacto con los materiales cotidianos de las 1500 ediciones del noticiero Icaic

-¿En qué momento nace la idea del documental?

-La idea original es que estos “viejos” que se formaron en este verdadero dispositivo de creación-formación que fue el noticiero, ahora casi todos dedicados de lleno a la ficción, vuelvan al ruedo y filmen un noticiero “homenaje” hoy en día, todos aceptaron encantados hasta que en una charla con Fernando Pérez y Daniel Díaz Torres nos dijeron “Nosotros ya estamos viejos, por qué no convocamos a generaciones jóvenes para que, con nuestro asesoramiento, hagan ellos el noticiero “homenaje”. La idea nos llevó a buscar jóvenes cineastas que vengan de la ficción casi sin entrenamiento documental para que podamos recrear la obra de Santiago desde una mirada actual, con la realidad y los problemas actuales de la Cuba revolucionaria

-¿Cómo fue la selección de los que hablan-reconstruyen al personaje?

-Se fue dando naturalmente, los mencionados Díaz Torres y Pérez, nos mostraron los primeros noticieros en que ellos participaron y allí empezamos la ronda de entrevistas. Como el Noticiero Icaic Latinoamericano fue un colectivo muy unido, un personaje fue llevando a otro y fue fundamental en ese sentido el apoyo del mismo Icaic y de Lázara Herrera, la compañera en vida de Santiago.

-¿Cúales fueron los puntos culminantes de la obra de Alvarez?

-Además de los documentales y noticieros Santiago hizo algo que ya es inhabitual: registró directamente, viajando a la realidad latinoamericana y mundial in situ, dando una visión cubana y latinoamericana a hechos estratégicos que se daban en todos los continentes.

-¿Como qué?

-Por ejemplo en Vietnam, al principio los vietnamitas no entendían por qué quería filmar los parques y los niños jugando, los jóvenes tomando una birra o un helado en los bares de Hanoi, los campesinos labrando la tierra…para ellos era importante la guerra contra el invasor yanqui… Iba más allá…, quería mostrarle a los cubanos y al mundo un pueblo pacífico que el medio del horror de los bombardeos, seguía su vida cotidiana con tremenda fe en la victoria, y además de mostrar esa “vida cotidiana” ponía letreros que decían “nosotros convertimos el odio en energía” , la mirada artística en lo cotidiano.

-¿En qué medida Alvarez es autor de sus obras?

-Fue el organizador de un colectivo que potenció al máximo las energías creativas de cada uno de sus miembros, un artista que nutrió y se nutrió de la savia joven de un colectivo en acción integrado al mango a un proceso revolucionario muy profundo y eso resuma en cada material, incluso algunos documentales dicen en los créditos “realización” y luego una larga lista sin jerarquías ni detalles de su función en el film.

-¿Cómo fue la búsqueda de material acerca de Alvarez?

-Nos ayudamos de dos obras, una del amigo venezolano Atahualpa Lichy y otro material hecho en la escuela de San Antonio de los Baños por una alumna brasileña, “Now y siempre” con un Santiago ya grande pero muy distendido y “jodedor” haciendo chistes permanentemente como dicen los que lo conocieron que era su temperamento habitual, estos elementos de archivo nos permitieron tener la presencia “viva” de Santiago en nuestro documental.

-Hay un contrapunto entre lo curioso, lo simpático, lo dramático y hasta lo cómico. ¿Cómo se logra el equilibrio dada esa disparidad?

-Es uno de los grandes aportes de Santiago al documental mundial, ese uso tan latinoamericano del humor y la parodia. En ese sentido nos permitió el uso de este recurso que agiliza cualquier documental y colabora en el proceso de distanciamiento como decía Brecht para convocar a la actividad y participación mental del espectador del documental.

-¿Cómo resumirías la idea del documental, y cuál es su mensaje?

-Creo que ofrece una idea de cómo la Revolución Cubana construyó sus herramientas audiovisuales de interpretación de su propia realidad y del mundo a través de la figura de su máximo documentalista en una mirada, una reconstrucción y un homenaje de quienes se formaron, y formaron su obra, con él y de los jóvenes actuales que viven otra realidad y que se asoman a la producción cinematográfica sin haber pasado por su “tutoría” y sin casi haber conocido sus películas ni sus noticieros.

-¿Creés que el cine documental puede ofrecer un nuevo Alvarez?

-Como dice Silvio Rodríguez en nuestra película, y yo suscribo absolutamente, “Hace falta un espacio como ese por la combinación entre ética y estética” No solo poner en pantalla la realidad, la verdad de la lucha de clases, si no hacerlo con una búsqueda de recursos estéticos y expresivos que permitan llegar a las grandes masas sometidas para convocarlas a la reflexión y a la acción revolucionaria.

-¿Pensas que la nueva tecnología de bolsillo, la de los móviles, o internet, cambia el concepto de documental?

-Ya lo decía el general Nguyen Giap, el vietnamita que venció descalzo a los ejércitos imperialistas de Francia y Estados Unidos: “Lo importante no es el arma, si no la idea detrás del arma”.

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